CIENCIA CIUDADANA PARTICIPATIVA PARA LA PROMOCIÓN DE LA LECTURA Y EL USO REFLEXIVO DE LA TECNOLOGÍA DIGITAL EN ADOLESCENTES
DOI:
https://doi.org/10.34630/xiedicic.vi.6732Palavras-chave:
Tecnología digital, Adolecentes, Bibliotecas públicas, Ciencia ciudadana participativa, MadridResumo
Esta comunicación presenta una experiencia de ciencia ciudadana participativa llevada a cabo en colaboración entre la Biblioteca Pública María Zambrano (Ayuntamiento de Madrid), el instituto de educación secundaria Padre Piquer y el Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Complutense de Madrid. El proyecto tiene como finalidad fomentar la lectura y promover un uso reflexivo de la tecnología digital entre adolescentes. La investigación persigue un doble objetivo: (1) comprender el uso que hacen los adolescentes de la tecnología digital en el marco de sus prácticas de información y en relación con la lectura, y (2) contribuir a definir los roles, funciones y servicios que puede asumir la biblioteca pública en este contexto.
El proyecto se desarrolló entre junio de 2024 y enero de 2025, en el instituto y en la biblioteca, y se articuló en distintas fases. La metodología empleada fue participativa y transdisciplinar. Se recopilaron y analizaron datos procedentes de una encuesta a 123 estudiantes de 1º y 2º de la ESO, de las grabaciones y transcripciones de seis talleres con alumnado, profesorado y personal bibliotecario, así como de una entrevista final con el equipo directivo de la biblioteca. Esto permitió recoger una diversidad de perspectivas.
Los talleres funcionaron como espacios de reflexión, escucha activa e intercambio, otorgando a los adolescentes un papel central, en consonancia con la literatura que demanda mayor protagonismo juvenil en la investigación y el diseño de servicios. A lo largo del proceso, las personas adultas involucradas tomaron conciencia de la distancia — o desconexión — que existe con el mundo adolescente. El estudio muestra que distintos tipos de tecnología generan diferentes formas de desconexión: mientras el móvil aísla del entorno físico inmediato, las redes sociales marcan distancias culturales y generacionales. Aunque la tecnología digital ofrece a los adolescentes sensación de control y autonomía, sus testimonios reflejan también insatisfacción y curiosidades no resueltas, lo que apunta a nuevas formas de pobreza informacional, no por falta de acceso, sino por ausencia de sentido.
En este escenario, las bibliotecas públicas pierden relevancia no solo porque han dejado de atraer al público adolescente, sino también porque han visto menguar competencias históricas, como la selección ética de contenidos frente a los criterios comerciales. Si bien la colaboración con centros educativos puede dar frutos a largo plazo, en el presente las bibliotecas no siempre cuentan con los recursos necesarios — personal especializado, horarios flexibles o espacios adecuados — para responder a las necesidades juveniles. Repensar estos espacios como lugares emocionalmente significativos — “espacios atmosféricos” capaces de generar vínculo y pertenencia — podría ser clave para renovar su papel como agentes culturales y educativos en la vida de las personas jóvenes.
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